Encuentros Participativos para la Elaboración del Proyecto de Código Ambiental de la Ciudad de San Carlos de Bariloche
Documento N° 1 para la discusión:
Fundamentación y lineamientos de la propuesta de elaboración del Código Ambiental de San Carlos de Bariloche. Primera Parte.
Autora: Concejala Lic. Arabela Carreras.

La ciudad de San Carlos de Bariloche requiere de un exhaustivo relevamiento de los problemas ambientales que afectan y ponen en riesgo sus recursos naturales con el fin de generar una planificación y un ordenamiento del territorio que permita la conservación y el desarrollo sustentable. El crecimiento acelerado y el desarrollo territorial no planificado que se viene dando históricamente en nuestra ciudad producen un deterioro descontrolado del medio ambiente que, por carencia de sistematización de la información, no puede ser mensurado con precisión.

Sin embargo, los problemas ambientales generados por esta evolución son evidentes: degradación del suelo; derrumbes en territorios habitados, no aptos para la ocupación con viviendas; desertificación por deforestación, incendios, crecimiento urbano en áreas frágiles, pérdida de biodiversidad; contaminación hídrica, sonora, atmosférica, etc.

Asimismo, también resultan evidentes las deficiencias en las intervenciones del Estado en sus diferentes niveles: déficit en la gestión de residuos sólidos urbanos, residuos peligrosos y atológicos; déficit en la gestión de espacios verdes y áreas protegidas; insuficiente regulación en el uso del suelo; carencia planes de desarrollo territorial consensuados y sostenidos en el tiempo, etc.

Sin pretender aquí realizar un diagnóstico de la situación medioambiental de nuestro ejido municipal, señalamos algunos problemas que están cotidianamente presentes en los discursos que circulan en nuestra sociedad. Sin embargo, este saber generalizado, en la mayoría de los casos produce una parálisis que no lleva a la solución de los problemas detectados. En general, las acciones se limitan a impedir deterioros puntuales del ambiente que surgen por acciones de
particulares o del Estado, y generalmente se producen conflictos cuya resolución no satisface al común de la población. Por otra parte, la ausencia de legislación clara en innumerables aspectos, reduce las posibilidades de control de las intervenciones del hombre sobre el medio ambiente y
dificulta el equilibrio entre posiciones que promueven la intangibilidad ambiental a costa de cualquier posibilidad de desarrollo social y económico, y posiciones que priorizan el interés económico frente a la conservación de los recursos.

La búsqueda de una sustentabilidad ambiental, social y económica, de acuerdo con los principios internacionalmente aceptados y promovidos es el motor que da origen a esta iniciativa de construir participativamente un Código Ambiental para la ciudad de San Carlos de Bariloche. La presente propuesta tiene como principios rectores la participación social, el desarrollo de estudios técnicos, y la cooperación y coordinación interjurisdiccional.

La participación social se fundamenta en la necesidad de que los vecinos de Bariloche y las organizaciones de la sociedad civil que trabajan en nuestra ciudad se vinculen con los representantes del Estado tanto a nivel político como administrativo, de una manera más productiva.

Siempre en el marco del Estado de derecho, consideramos que la participación ciudadana no debe limitarse al nivel de opinión (a través de consultas o encuestas), sino que es necesario extenderla a la definición ejecución y control de las políticas públicas.[1]

Los estudios técnicos provendrán de los ámbitos académicos y profesionales que resulten pertinentes en cada caso. Nuestra ciudad cuenta con Universidades y Colegios Profesionales que podrán contribuir con estudios técnicos preexistentes y que, asimismo, serán capaces de desarrollar la mayoría de las investigaciones que resulten necesarias para completar progresivamente la información ambiental. En este sentido, la búsqueda de financiamiento y apoyos institucionales será una de las tareas a las que nos enfrentaremos para poder concretar los desarrollos propuestos.

La presencia de diferentes jurisdicciones en el ámbito territorial de nuestra ciudad dificulta en numerosas ocasiones la toma de decisiones en materia de ambiente, pero implica a su vez una enorme potencialidad si se logra una adecuada coordinación de esfuerzos y compatibilización de
objetivos. En el entendimiento de que hoy se encuentre insuficientemente aprovechada esta potencialidad, es que establecemos este aspecto como un principio rector del trabajo.

La elaboración de un Código Ambiental es una empresa de una gran magnitud para la que se requiere una minuciosa organización, una importante fuente de recursos económicos y un alto nivel de consenso político y social. Cada uno de estos requisitos desalienta las iniciativas que intentan poner en marcha propuestas tan ambiciosas; sin embargo, creemos firmemente que hay que comenzar a andar este camino en beneficio de las generaciones actuales y futuras.

Entre los objetivos que impulsan la presente propuesta reconocemos:

  • Promover la preservación del medio ambiente y un uso racional de los recursos naturales.
  • Prevenir el deterioro ambiental y promover la restauración del hábitat revirtiendo, en la medida de lo posible, el deterioro ambiental ya ocasionado.
  • Generar espacios de participación ciudadana en los temas ambientales contando con una correcta información y una educación ambiental sólida.
  • Proponer pautas para el desarrollo urbano, en armonía con el medio ambiente, sobre la base de estudios técnicos.
  • Impulsar el desarrollo sustentable, pautando la explotación de los recursos naturales renovables.
  • Sentar las bases para un ordenamiento urbano-ambiental.
  • Para lograr estos objetivos, proponemos un desarrollo que, en primera instancia contempla dos grandes etapas: una primera etapa de prediagnóstico, cuyo resultado será la sistematización de la información existente, y una segunda etapa, cuyo resultado será la aprobación del un Código Ambiental de San Carlos de Bariloche.

PRIMERA ETAPA: Prediagnóstico

Consideramos que existen en nuestra ciudad datos y estudios técnicos que permitirán valuar rápidamente las características generales de nuestro territorio y valorar los recursos naturales con el fin de realizar un prediagnóstico. Esta etapa se centrará en el trabajo sobre tres ejes:

Eje A: Estudios técnicos

  • Primer paso: recopilar la información existente en ámbitos académicos, gubernamentales y en organizaciones de la sociedad civil.
  • Segundo paso: análisis de la información y agrupamiento temático.
  • Tercer paso: reflejar esta información en el Sistema de Información Geográfica que desarrolla la Municipalidad de San Carlos de Bariloche, para completar la información existente.

Eje B: Legislación

  • Relevamiento de normativa internacional, nacional y provincial.
  • Revisión de ordenanzas existentes y su sistematización: agrupamiento temático.

Eje C: Participación

Primera ronda de consultas a la ciudadanía a través de encuestas que reflejen la percepción iudadana acerca del estado del medioambiente, y que permitan la construcción de una visión onsensuada.

SEGUNDA ETAPA: Plan para la Elaboración del Código Ambiental (Documento N° 2)

Bibliografía específica

Abraham , Elena María y Rodríguez Salas, Aldo: Política Ambiental en la Provincia de Mendoza Contenidos y Alcances de la Programacion Ambiental, Revista APORTES para el Estado y la Administración Gubernamental.
Merenson, Carlos, El destino de los bosques es el destino del país, Revista LA LEY, Suplemento de derecho ambiental, Buenos Aires, 30 de diciembre de 2005, Año XII, Nº 3.
INAP, Código Ambiental. Pautas metodológicas para su Desarrollo en la Ciudad de Buenos Aires, Bs. As., 1998.
Urribarri, Guillermo: El concepto de desarrollo sustentable: del informe Bruntland a la cumbre de Johannesburgo 2002. Revista LA LEY, Suplemento de derecho ambiental, Buenos Aires, 25 de junio de 2004, Año XI Nº 1

Notas

[1] INAP, Código Ambiental. Pautas metodológicas para su Desarrollo en la Ciudad de Buenos Aires, Bs. As., 1998, p. 2.